Historia

La historia de lo que hoy es Guatemala remonta a la alborada de la civilización maya, unos dos mil años antes de nuestra era. Uno de sus lugares turísticos más famosos, el complejo de Tikal, se construyó entre 750 y 200 a. de J.C., durante el periodo preclásico.

tikal

Durante el período clásico (250 a 900 d. de J.C.) la cultura maya se extendió sobre todo el territorio de Centro América, formando una civilización altamente desarrollada. Guatemala era el núcleo de esta civilización.

Los mayas estaban organizados en ciudades-estados que entre sí hicieron alianzas con lazos comerciales muy intensos, pero que muchas veces también se combatieron. Durante el siglo IX los conflictos se intensificaron y el comercio entre los ciudades-estados se derrumbó.  Al final del siglo no quedó más que una sombra de lo que había sido la gran civilización maya. También problemas ecológicos y la presión demográfica tenían parte en este derrumbe. En el período posclásico (900 – 1524) grupos mayas migrantes fundaron en el altiplano guatemalteco unos ciudades (“reinos”) que mantenían una constante rivalidad entre si. El más conocido era el reino de Quiché.

Entre tanto los españoles habían conquistado en 1521 el imperio azteca en México, y no tardó mucho en que invadieron también Guatemala en búsqueda de riquezas. Pedro de Alvarado, no de los comandantes más descarados del ejército español irrumpió en Guatemala con unos 600 españoles y mexicanos y venció con engaños y brutalidad uno por uno los reinos más poderosos. En  1524 empieza la dominación colonial española en Guatemala.

Después de casi tres siglos el dominio español llegó a su fin en 1821 por una declaración de independencia. Siguió un período confuso en que primero México anexó a Guatemala, seguido en 1823 por la secesión de Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Honduras y Costa Rica que se unieron en los Estados Unidos de Centro América. Esta federación solo aguantó hasta 1840, cuando Guatemala finalmente se constituyó como república independiente.

 

En 1871 llegó al poder el gobierno liberal de Justo Rufino Barrios. Por un lado el país se incorporó en el tiempo moderno con la construcción de caminos, ferrocarriles, escuelas, bancos, y la economía florecía gracias al comercio del café. Pero por otro lado hay que decir que Barrios gobernaba como un dictador. En 1885 murió durante una campaña contra El Salvador, en un intento de restablecer la unión centroamericana.

Después de Barrios el poder político cada vez más se concentró en manos de unas pocas familias de terratenientes y empresas extranjeras con el ejemplo típico de la United Fruit Company. La represión política siguió, además creció la inestabilidad política.
Como respuesta a esta situación en 1931 se eligió como presidente al general Jorge Ubico. El fue un presidente bonapartista que encaminó el país otra vez a la modernización, creó mínimas sistemas de salud y de “seguridad social” y redujo la corrupción pública. Además se preocupó por la población maya. Sin embargo, Jorge Ubico se volvió más y más autoritario y en 1944 una sublevación popular puso fin a su dictadura.

Después llegaron los “diez años de primavera” para el país. El presidente Juan José Arévalo, educador y filósofo, organizó sistemas ejemplares de seguridad social y de salud, se creó una institución gubernamental para proteger los derechos de los mayas. Su sucesor socialdemócrata Jacobo Arbenz fue más allá y empezó un programa radical de reforma agraria. Esto pasó los límites para Estados Unidos y la United Fruit y Arbenz fue derrocado en ’54 por un golpe militar orquestada por la CIA. Hasta el momento la reforma agraria no se ha llevado a cabo.

Después de Arbenz varios gobiernos y presidentes se dieron turnos con el apoyo del ejército, la Iglesia Católica y la clase pudiente. La violencia estatal contra la oposición era el pan de cada día. Esto, junto con la pobreza, la situación socio económica deplorable – mencionamos tan solo una tasa de analfabetismo de 75%- , y el ejemplo de la revolución cubana, constituyeron las condiciones para el surgimiento de varios grupos de guerrilleros en los años ’60 y después para una verdadera guerra civil en los años ’70 y ‘80. La guerrilla tenía su base en la población rural pobre, el gobierno en la clase urbana alta. La violencia llegó a un máximo en ’82-‘83 durante la dictadura del general Efraín Ríos Montt. Las torturas y asesinatos se generalizaron, especialmente entre los mayas. Hoy en día lo llamamos un genocidio. En estos dos años hubieron 15 000 victimas mortales entre la población civil y más de 100,000 huyeron del país, otra vez la mayoría indígenas.

Estos excesos continuaron también después de Ríos Montt. Se estima que por mes ocurrieron más de 100 asesinatos políticos y 40 secuestros. Aldeas enteras fueron se arrasadas. Todo esto llegó hasta tal punto que Estados Unidos tuvo que suspender su ayuda militar a Guatemala.

En ’86 llegó de nuevo al poder un presidente civil. A pesar de esto, el ejército logró mantener su influencia y las violaciones de los derechos humanos y la violencia continuaron.

En ’92 la mujer maya guatemalteca Rigoberta Menchú recibió el premio Nobel de la Paz. Menchú perdió a su padre, madre y hermano en una matanza del ejército guatemalteco en su pueblo natal en las montañas de El Quiché. Ella misma optó por la guerrilla y el movimiento popular, pero tuvo que refugiarse en México donde escribió su libro “Yo, Rigoberta Menchú” que fue traducido en muchas idiomas. A pesar de algunas inexactitudes históricas, este libro despertó un interés internacional por la situación de la población y de la mujer indígenas en Guatemala. La dotación del Premio se invirtió en la Fundación Rigoberto Menchú. Más tarde, la señora Menchú ingresó en el campo político de su país, hasta el momento sin mucho éxito.
En ’96, después de 36 años de guerra civil, 200,000 muertos, miles de desaparecidos, millones de sintechos y cientos de miles de refugiados, finalmente fueron firmados los Acuerdos de Paz entre el Gobierno centroderecha de Álvaro Arzú  y la guerrilla.
Los Acuerdos de Paz contienen mejoras notables sobre los derechos humanos, la seguridad social, la salud y los derechos de la población indígena, mucho de ello hasta el momento incumplido. La situación política y de los derechos humanos en Guatemala siempre no es halagadora. En ’08 llegó a la presidencia del país Álvaro Colom, el primer socialdemócrata en los 50 años desde Arbenz.